El plástico ha sido declarado mundialmente enemigo público del ambiente. Si bien este material cuenta con la posibilidad de ser reciclado y reutilizado bajo ciertos parámetros, la incapacidad mundial de establecer políticas lo suficientemente eficientes para lograrlo y la presión de la sociedad civil han llevado a que cada vez se torne hacia una imagen más negativa, con acciones dirigidas a mejorar la forma como es utilizado o bien a desaparecerlo.

Una de ellas es el llamado global que hicieron este lunes 70 de las empresas más grandes del mundo (entre ellas, algunas de las mayores consumidoras y productoras de plástico), como Coca-Cola, Procter & Gamble, Unilever o Starbucks, junto con un grupo de entidades financieras, para que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) genere un “tratado jurídicamente vinculante sobre la contaminación por plásticos”.

La declaración fue presentada días antes de la Asamblea de la ONU para el Medio Ambiente (UNEA-5.2), que se realizará del 28 de febrero al 2 de marzo, en la cual los Estados tendrán la oportunidad de discutir un tratado sobre el tema. Esta es la primera vez que los líderes de la industria abogan por unas políticas más sólidas sobre la contaminación por plásticos. La declaración incluye el reconocimiento explícito de que es necesario reducir la producción y el uso de plásticos vírgenes.

 

Necesitamos una transformación en la ambición y la acción en la forma de fabricar, utilizar y reutilizar el plástico

El documento muestra la gravedad de nuestra actual crisis del plástico, que según las empresas firmantes “merece esfuerzos globales inmediatos y concertados que aborden el problema en su raíz y a lo largo de su ciclo de vida, en línea con la visión de una economía circular para los plásticos”.

La presión sobre la comunidad internacional para lograr un tratado jurídicamente vinculante ha ido en aumento: más de 2 millones de personas de todo el mundo han firmado una petición del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) –que apoya la declaración–, y más de tres cuartos de los Estados miembros de la ONU también han respaldado estos reclamos.

La declaración se produjo luego de la publicación de un informe en 2020 por la Fundación Ellen MacArthur, WWF y el Boston Consulting Group (BCG), en el que se exponen los argumentos empresariales a favor de un tratado. Ese informe se centraba en cómo un tratado debería detener el problema de la contaminación por plásticos antes de su inicio, establecer normas mundiales y apoyar a todos los países e industrias para que desempeñen su papel.

“Necesitamos una transformación en la ambición y la acción en la forma de fabricar, utilizar y reutilizar el plástico. Ya no se trata de si necesitamos un tratado sobre la contaminación por plásticos, sino de cómo debe ser este tratado para hacer frente a la crisis actual de contaminación por plásticos, que sigue siendo una constante. Estas empresas piden a los gobiernos que acuerden un conjunto de normas y reglamentos mundiales jurídicamente vinculantes, que incluyan el reconocimiento explícito de la necesidad de reducir la producción y el uso de plástico virgen”, aseguró el director general de WWF Internacional, Marco Lambertini.

Lo que pide la declaración

Las compañías, que buscan un marco global similar para actuar frente al plástico, han pedido que incluyan políticas ascendentes y descendentes con el objetivo de mantener los plásticos en la economía y fuera del medioambiente, reducir la producción y el uso de plásticos vírgenes y desvincular la producción de plásticos del consumo de recursos fósiles.

Además, han solicitado que se establezca una dirección clara para alinear a los gobiernos, las empresas y la sociedad civil en torno a un entendimiento común de las causas de la contaminación por plásticos y un enfoque compartido para abordarlas.

“Para las empresas y los inversionistas, esto crea unas condiciones equitativas y evita un mosaico de soluciones aisladas, al tiempo que establece las condiciones adecuadas para que la economía circular funcione en la práctica y a escala”, destaca el documento.

Al mismo tiempo han solicitado “una sólida estructura de gobernanza” para garantizar la participación y el cumplimiento de los países, con definiciones comunes y normas armonizadas aplicables a todos. “Esto facilita las inversiones para incrementar las innovaciones, las infraestructuras y las habilidades en los países y las industrias que más necesitan el apoyo internacional”, han manifestado.

Una lucha global

El plástico no es un material homogéneo. No todo el que se produce es el mismo, ni todos los países lo consumen, generan o desechan por igual. Según datos de la ONG activista Greenpeace, China es el principal productor de plásticos con un 30 por ciento del total en 2018, seguido por América del Norte (NAFTA) con un 18 por ciento. Europa ha pasado a un tercer puesto en la producción de plástico con un 17 por ciento del total en 2018.

El plástico es un material muy resistente que tarda décadas en degradarse.

Así mismo, la lucha para enfrentar la contaminación generada por este material sigue siendo desigual. Mientras que algunos países únicamente se concentran en medidas prohibicionistas contra el plástico de un solo uso, otros apuestan por soluciones de reciclado y reutilización.

La aprobación por parte de la ONU de una normativa “estándar” para todos los países, permitiría trabajar desde un frente conjunto con soluciones adecuadas para enfrentar una problemática difícil de solucionar solo con el prohibicionismo.

Tomado el EL TIEMPO

EDWIN CAICEDO | REDACTOR MEDIOAMBIENTE