Colombia es una superpotencia climática y de biodiversidad, y hasta ahora el mundo se está dando cuenta de cuánto esto importa.

Cuando tuve el privilegio de visitar Colombia, me conmovió su indescriptible belleza natural y el compromiso por protegerla. Eso es cierto a todos los niveles: del presidente Duque, gran defensor del mundo natural, y el ministro Carlos Correa, uno de los ministros de medio ambiente más enérgicos del mundo, en adelante.

El orgullo nacional por los tesoros naturales se siente en cada uno de los colombianos, quienes trabajan para proteger y restaurar la naturaleza con un modelo que muchos otros países harían bien en emular: desde comunidades pesqueras que restauran corales preciosos y manglares para aislar las costas y aumentar la biodiversidad, hasta comunidades locales que trabajan juntas para proteger la Amazonía y regenerar tierras degradadas.



Mi visita coincidió con el período previo a la COP26. Y ya en Glasgow, los líderes mundiales asumieron compromisos históricos que por primera vez posicionaron a la naturaleza en el centro de nuestra respuesta al cambio climático. Fue el liderazgo de países con grandes océanos, biodiversidad y bosques, como Colombia, el que permitió a la presidencia del Reino Unido pedir a otros más ambición para reinventar lo que era posible.

Más de 140 países, que representan el 90 % de los bosques del mundo, se comprometieron a detener la pérdida de bosques y la degradación de la tierra para 2030.

Este hito fue respaldado por donantes y filántropos con casi 20 millones de dólares, un nivel de financiación sin precedentes. Los países productores y consumidores, los mayores compradores mundiales de productos básicos de riesgo para los bosques y las principales instituciones financieras, a cargo de alrededor de $ 8,7 billones de activos, todos asumieron compromisos con el objetivo de romper el vínculo entre los productos agrícolas y la deforestación. Además, logramos que todos los principales bancos multilaterales de desarrollo, incluido el Banco Mundial, alinearan sus carteras con los objetivos climáticos de París y la recuperación de la naturaleza.

Me complació anunciar que el Reino Unido dedicará al menos 300 millones de libras durante los próximos cinco años para apoyar a Colombia y otros países amazónicos en sus esfuerzos por proteger y restaurar sus bosques, además de apoyar a los pueblos indígenas y las comunidades locales que allí habitan.

El presidente Duque anunció que, junto con Panamá, Ecuador y Costa Rica, Colombia ampliará y conectará áreas marinas protegidas para cubrir más de 500.000 km2 de océano, protegiendo rutas migratorias clave para tortugas marinas, ballenas, tiburones y rayas, e impulsando las poblaciones de peces comerciales en las aguas circundantes. Este es exactamente el nivel de ambición y liderazgo que el mundo necesita. El Reino Unido está dispuesto a apoyar esta maravillosa iniciativa.

Sabemos que sólo podremos mantenernos dentro de los 1,5 grados de calentamiento y evitar los peores impactos del cambio climático si hacemos que la energía limpia funcione para todos, lo más rápido posible. Por eso, me enorgullece que el Reino Unido apoye también la nueva estrategia de hidrógeno de Colombia, que aporta energía más limpia al país y ofrece una alternativa de exportación a los combustibles fósiles a largo plazo que puede ayudar a acelerar una transición justa.

Para concluir, sabemos que la brecha entre lo que tenemos ahora y lo que necesitamos para el final de esta década es enorme. Pero combinados, los compromisos asumidos en la COP26 sobrepasan todo lo que hemos visto anteriormente, de modo que, si los cumplimos, resultarán ser el punto de inflexión que necesitamos para nuestro futuro. Por ello, el Reino Unido hará todo lo posible para mantener el impulso y catalizar la acción. No me cabe duda de que la poderosa alianza entre el Reino Unido y Colombia seguirá estando a la vanguardia para que esto ocurra, y me emociona escribir el siguiente capítulo juntos.

LORD ZAC GOLDSMITH
Ministro del Reino Unido para el Medio Ambiente y el Pacífico.

Tomado de El Tiempo